Cultura y semiótica

Posted on 26 mayo, 2010

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Hace unos días desempolvé el libro de Paul Colbley de “Semiótica para Principiantes”. Siempre me molestó un poco el hecho de que el contenido del mismo esté tan sintetizado que muchas veces lo deja a uno vagando por una espesura de signos y cualisignos de la cual jamás sales.

Pero algo estaba ahí que no le había prestado atención antes: Una caricatura, justo al final de la primera doble pagina del libro.

Uno esperaría pasar de pagina y tener una explicación clara de por que debería entender semiótica, pero en vez de eso uno se topa con una paseo por la historia de la semiótica, de ahí pasas a todo una serie de eventos y teorías, y cuando te vienes a dar cuenta estas leyendo el índice temático al final del libro. Y te queda la pregunta aun del principio…

«Para entender la cultura contemporánea tienes que entender semiótica».

Y como responde el señor… «¿Y eso que significa?»

Para indagar en la afirmación de Cobley acerca de la semiótica, es necesario encontrar la idea de lo que es cultura según él. En el libro, Cobley expone que «La cultura es la totalidad de la información no hereditaria adquirida, preservada y transmitida por los distintos grupos sociales». Con esta definición podemos considerar cultura al conjunto de información, prácticas y habilidades que gana una persona consecuencia a una previa interrelación humana dentro de la sociedad en la que vive.

Adicionalmente (y para la gente que anda un poco confundida en este punto), se define Semiótica como el estudio y análisis de los signos o de un sistema de signos basado en su interpretación, y se comprende el hecho de la correspondencia entre significante (la notación material) y significado (concepto mental engendrado por el significante) por medio de una relación convencional adquirida durante la existencia social. Básicamente podemos adentrarnos a la idea de que la semiótica nos permite comprender la realidad de una forma, pues la semiótica no estudia el signo per se si no su interpretación cultural.

Un ejemplo básico de esto podría ser la relación de azul y rojo dentro de la griferia moderna. Azul es interpretado como agua fría, y caliente es interpretada con la roja. Básicamente, hablamos del conocimiento humano que es aprendido a temprana edad, creando aquella relación, que a su vez es tan general, «que prácticamente jamás se experimenta una separación entre ambos».

Otra afirmación de Cobley es que «Toda forma de comunicación, todos los avisos publicitarios, todos los envases porta un bagaje de información mayor que el que percibe cualquiera de sus creadores… y este contenido adicional es CULTURAL»

En el libro de Semiótica para Principiantes, tambien, se hace referencia a una compañía londinense por nombre de Semiotics Solutions, que brinda sus servicios de estudio sobre los signos a empresas de publicidad y diseño; Y comenta sobre el caso de la British Telecom y su búsqueda en reformar su campaña publicitaria: encontraron un problema divisorio bastante notable (la división sexual entre tipos de llamadas telefónicas) y se resolvió con una respuesta efectiva. Ellos, mediante la semiótica, comprendieron la cultura y a raíz de esto lo aplicaron en la búsqueda a una “solución de raíz” al problema.

Toda esta serie de información hace llegar a la conclusión que para entender la cultura moderna, como nos dice la caricatura, es preciso entender su significado y connotaciones dentro de nuestra vida, para hacer las relaciones debidas y poder entender con efectividad aquello que se nos presenta. Esto es algo automático, claro, pues se viene aprendiendo desde que uno es niño, pues es vital para la acción de comunicación humana, la cual se basa en el entendimiento y reciprocidad.

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Posted in: Reflexión